Diferenzas entre revisións de «Follas novas/Prólogo»

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* Nada me complace tanto en la vida como recorrer las regiones que componen el territorio de nuestra España y contemplar los monumentos que despiertan la memoria de nuestros padres. Los tiempos pasados se avivan y resucitan en el escenario donde sus tragedias sucedieron. El alma de los muertos vuelve, á los conjuros y evocaciones del recuerdo, como para buscar el orígen de venturas ó desventuras trascendentes á su nombre en el mundo y á su reposo en la eternidad. Enseña más sobre el destino de Roma un paseo por la Vía Apia, bordada de sepulcros, que un estudio de los libros de Tito Livio y de Tácito. Cuentan más historia de España las piedras mudas de la catedral de Toledo, que las páginas grandilocuentes de Mariana y de Mendoza. Los campos de Montiel llevan aún la maldicion del fratricidio de los Trastamaras; las ruinas de Poblet, cubiertas de ortigas, guardan aún las sombras augustas de los reyes de Aragon; las alturas del puerto de Muradiel revelan á los ojos mas vulgares las glorias á ellas unidas como la luz á los soles; el pico de Monserrat refleja las retinas de los navegantes catalanes del Mediterráneo, que lo saludaban arrobados en sus fabulosas expediciones al Oriente de Europa; las rejas de Granada parecen el poema de la guerra santa y de la reconquista nacional, y apénas hay un rincon de la Península donde los espectáculos de la naturaleza no estén realzados por las grandiosas escenas de la historia.
 
 
Emilio Castelar.
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